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jueves, 19 de abril de 2012

Transantiago alcanzó 27,7% de evasión en febrero, la más alta en la historia del sistema


En el primer trimestre de este año, el modelo registró un 25,5% de pasajes que no fueron cancelados.
Fuente: Manuel Valencia, La Tercera, 18 de abril de 2012.

Casi un tercio de los usuarios del Transantiago no pagó su pasaje en febrero de este año, según los registros medidos por la Unidad de Fiscalización del Ministerio de Transportes. En ese mes, cuando se produjo un alza de $ 20 en la tarifa, la evasión alcanzó un 27,7%, una cifra muy superior al 16,2% que evidenció en la primera medición de la evasión, en mayo de 2007.
Con ese incremento, el primer trimestre de este año arrojó un promedio de 25,5% de pasajes impagos, de acuerdo con un balance de la cartera, que arrojó una disminución a 22,7% en marzo.
"La baja de marzo da cuenta del papel más activo que están tomando las empresas concesionarias al disponer medidas para controlar el pago en paraderos y a bordo de los buses. Nuestro compromiso es seguir trabajando en conjunto, concesionarias y Ministerio de Transportes, para seguir disminuyendo esa cifra en los próximos meses, porque sabemos que este es un problema que afecta a la inmensa mayoría de personas que sí pagan su pasaje", señala el coordinador de Transantiago, Patricio Pérez.
El alza en el promedio de la evasión se produce, pese a las campañas lanzadas por el gobierno y a la ley que elevó las multas a un promedio de $ 17.000 para los infractores.
En cuanto a los costos, los viajes que no fueron cancelados implican pérdidas estimadas de US$ 92 millones al año.
Según el presidente de la Sociedad de Ingenieros en Transportes, Leonardo Ba-sso, el fenómeno responde al alza reiterada de tarifas y a una costumbre que se está arraigando. "Esto evidencia que una mayor tarifa impulsa más evasión, porque, pese a que hay más campaña o haya más fiscalizadores, se va estableciendo una norma. Los primeros evasores se atrevieron y los que siguieron, al ver que no hay un castigo, se van atreviendo", explica.
Medidas
Los peores niveles de la evasión se registraron en comunas como La Florida, Puente Alto y Huechuraba.
En esos lugares concentran su trabajo los 15 equipos fiscalizadores, compuestos por tres inspectores y dos carabineros cada uno, que controlan la evasión. Diariamente, los grupos trabajan en dos turnos, entre las 7.30 y las 21.00. El año pasado lograron realizar 1.295.821 fiscalizaciones, lo cual, según el Ministerio de Transportes, implica un promedio de 90 usuarios por cada control en la vía pública.
En los dos primeros meses de este año, los fiscalizadores han logrado controlar 10.140 buses, en los que verificaron el pago de pasaje de 153.178 personas. De ellas, se citó a 9.355, el 6,1%.
Pese a ello, un análisis realizado por la Unidad de Fiscalización del Ministerio de Transportes en cinco juzgados de la zona E (La Florida), evidenció que sólo 27 personas de 100 citadas pagaron la infracción.
Para reducir la evasión, el gobierno estableció en los nuevos contratos con las empresas -firmados en diciembre- que el pago a las firmas se hará según la cantidad de pasajeros que logren transportar.
Con ello, se obliga a los operadores a implementar medidas para reducir la evasión, como la instalación de torniquetes en los buses o la contratación de guardias de seguridad en paraderos más críticos.

http://bit.ly/HVHzqC

martes, 3 de abril de 2012

Transantiago y Gestión Tarifaria

Aún no se ha explorado el uso de tarifas diferenciadas para el Transantiago, lo que podría tener un impacto positivo para los viajeros y para financiar el sistema.

por Louis de Grange, La Tercera,  Ideas y Debates, 07/02/2012 

LA NUEVA alza de $20 en las tarifas del Transantiago (idéntica para buses y Metro), se justifica por el precio internacional del petróleo (que aumentó durante los últimos meses del 2011) y por la reducción del subsidio transitorio, cuyo aporte decrece con el tiempo, quedando sólo un aporte permanente cercano a los US$ 220 millones anuales.
Con los nuevos contratos que impulsa el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Pedro Pablo Errázuriz, es de esperar que en un corto plazo se genere incentivo económico a las empresas, se controle la evasión al pago de la tarifa de transporte y se mitiguen nuevas alzas.
Sin embargo, aún no se ha explorado el uso de tarifas diferenciadas para el Transantiago, lo que podría tener un impacto positivo para los viajeros y para el financiamiento del sistema.
Actualmente, el valor del pasaje es prácticamente plano, lo que incentiva al excesivo número de transbordos, recorridos ineficientes y sobreoferta de buses en tramos donde no existe Metro. Implementar diferenciación en las tarifas de transporte, es decir, reducir el precio del pasaje para algunas personas (como se efectúa con los diferentes horarios y días de la semana), puede aumentar los ingresos al sistema, reduciendo el déficit financiero y futuras alzas.
Los antiguos contratos (vigentes aún) garantizan gran parte de los ingresos a las empresas de buses, sin importar la demanda atendida. No existe mayor incentivo al traspaso de usuarios de buses a Metro en horarios valle, nocturno o fines de semana.
De hecho, con la inauguración del Metro a Maipú hubo que compensar con varios millones de dólares a las empresas de buses que perdieron pasajeros. Esta situación cambiaría si se implementa un nuevo sistema. Se podría pagar una proporción variable, siempre y cuando consideremos que un pasajero transportado por Metro cuesta casi la mitad de uno transportado en bus.
 Es por esto que conviene aprovechar la oferta existente de Metro en horarios valle y fin de semana, o sea, los menos solicitados.
Si por ejemplo se reducen $ 30 de la tarifa del Metro entre las 10 de la mañana y las 5 de la tarde (de lunes a viernes), se generaría un traspaso cercano al 3% de los usuarios provenientes de los buses, lo que en cifras mensuales corresponde a varios millones de individuos.
Trasladar a estos pasajeros les estaría costando la mitad al sistema, ya que viajarían en Metro en lugar de buses y, además, pagarían una tarifa menor. Esto es una clara muestra de que una política pública de gestión tarifaria aumentaría el bienestar social, reduciendo costos de provisión del servicio.
Existen todas las herramientas tecnológicas y capacidades técnicas para impulsar medidas de esta índole. Si a esto sumamos lo innovador que ha sido el ministro de Transportes y Telecomunicaciones durante su corta pero activa gestión, creo que existe una clara posibilidad de acercarse a una solución financiera para el Transantiago, que reduzca el déficit y mitigue futuras alzas tarifarias.



*El autor fue nombrado el lunes en la tarde en el directorio del Metro. Esta columna fue editada con anterioridad a su nombramiento.

Tarifa del Transantiago suma aumento de $200 desde su inicio en 2007

El polémico sistema de transporte de la capital está próximo a cumplir cinco años de existencia. Entre sus problemas de funcionamiento y el rechazo de los usuarios por el servicio, el alza en los pasajes se ha convertido en el principal dolor de cabeza de los santiaguinos.

Fuente: C. Vargas, I. Morgan y A. González,  La Tercera, 1 de febrero de 2012

A partir del primero de febrero, la tarifa del Transantiago subió en $20 (quedando en $580 y $660 el metro), un alza explicada por el déficit del sistema y al aumento de costos de insumos como el petróleo. Una cifra que preocupa considerando las palabras del ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Pedro Pablo Errázuriz, cuando aseguró que "si no hubiese el subsidio que existe, el precio sería cerca de los $900".
El Transantiago comenzó con una tarifa de $380 cuando se inició el 10 de febrero de 2007, pasaron dos años para que tuviera su primera alza, alcanzando los $400. Pero el año 2010 alcanzó su momento más complejo cuando reportó cinco incrementos en el valor de la tarifa, comenzando en $410 en marzo y hasta llegar a los $500 en el mes de julio.
En 2011 el sistema de transporte experimentó cuatro alzas de tarifa, comenzando con $520 en el mes de enero y alcanzando la tarifa que se utilizó hasta 31 de enero de 560 pesos. Desde el 1 de febrero, el pasaje en micro tiene un valor de $580, uno de los valores más altos de todo el continente.

TARIFAS EN EL MUNDOEn Buenos Aires el valor del pasaje en micro varía entre los 123 a 140 pesos chilenos, el valor depende de la distancia que recorran los usuarios, ya que estos pueden ser locales o salir de la capital. En Bogotá está el sistema Transmilenio, el proyecto de transporte en el cual se inspiró el Transantiago, sólo que en Colombia funciona prácticamente a la perfección. El valor del pasaje en moneda nacional equivale 457. Mientras que en Lima el pasaje de micro cuesta 272 pesos chilenos.
El escenario cambia en algunas de las grandes ciudades del mundo, la tarifa del transporte público en Londres es de 1,5 libras esterlinas, equivalente a $1.161, pero teniendo la opción de comprar un boleto diario que permite hacer múltiples viajes durante el día y tiene un valor de 3,5 libras ($2.709). En Nueva York el valor de los pasajes es de dos dólares ($977), para utilizar el servicio de transporte es necesario comprar una tarjeta similar a nuestra Bip!, si no, los usuarios tienen que pagar el valor únicamente en monedas. En Madrid, el valor del viaje en micro alcanza los 1,5 euros, unos 965 pesos chilenos.

ALTA EVASION EN EL TRANSANTIAGOUno de los principales problemas que ha experimentado el Transantiago desde su debut en febrero de 2007, es la alta evasión por parte de los usuarios, quienes buscan alternativas para no pagar su pasaje.
Esto va desde subir a los buses por las puertas traseras hasta pasar por debajo de los torniquetes instalados en las máquinas.
Según han dicho expertos, la razón de que aumente el número de personas que no paga su pasaje obedecería al aumento que ha experimentado su valor, el cual ha sido incrementado en $200 desde su implementación en 2007.


miércoles, 7 de diciembre de 2011

La nota editorial que originó el debate

En el diario La Tercera del 3 de diciembre de 2011, bajo el título "Subsidios para el Transantiago", se vierten algunos conceptos acerca del subsidio a nuestro sistema de transporte público, se lo compara con otras ciudades y se cuestiona la eficiencia de estos esquemas y su impacto en el valor de las tarifas.
Conceptos atendibles y discutibles, que generaron un debate entre dos destacados profesionales de la economía y el transporte.

Esta es la secuencia:


Editorial: Subsidios para el Transantiago

30/11/2011
http://bit.ly/vvZOVy
http://bit.ly/t6kXZZ
 
Con los argumentos de que en otras metrópolis los subsidios estatales al valor del pasaje de locomoción colectiva son mucho más altos que los existentes en Santiago, y que nuevas alzas al costo del boleto serían inminentes, autoridades del Ministerio de Transportes han señalado que el gobierno propondrá al Congreso elevar el aporte del subsidio permanente al plan de transporte capitalino.

La iniciativa busca mitigar los efectos políticos y sociales que tienen las alzas en el costo del pasaje, el que recientemente vio incrementado su costo en $ 10. Todo apunta, sin embargo, a que una vez más se verán rotas las expectativas en torno al Transantiago. Inicialmente se señaló que el sistema sería autosustentable. Luego, ante la evidencia de que no sería así, se le comenzaron a inyectar grandes sumas, lo que terminó con la aprobación en 2009 de millonarios subsidios. Estos fueron diseñados con la idea de que su aporte fuera decreciente, en la esperanza de que el Transantiago redujera sus pérdidas. El hecho de que el gobierno esté pensando proponer nuevos subsidios ratifica que ésta no fue más que otra quimera de un sistema fracasado, incapaz de financiarse y que supone una sangría para el erario.

Las autoridades tienen la oportunidad, con los nuevos contratos que debe firmar en los próximos meses, de buscar vías para mejorar la calidad del servicio y la sustentabilidad financiera del negocio. No es prudente promover que los boletos del transporte público sean mantenidos artificialmente bajos, pues existen maneras mucho más eficientes de ayudar a quienes lo necesitan (como, por ejemplo, la entrega directa de bonos a los sectores más vulnerables). Además, porque al bajar artificialmente los precios, se distorsiona la señal que éstos envían y no se utilizan adecuadamente los recursos. Por último, debido a que incrementa el costo fiscal, que se suma a otros gastos del Estado que se han ido acumulando en el último tiempo.


Subsidios para el Transantiago I, http://bit.ly/sacaxt

02/12/2011

Señor director:
En su editorial del jueves 30 de noviembre se critica fuertemente revisar los subsidios destinados al Transantiago. Lamentablemente, su editorial no reconoce varios argumentos técnicos para subsidiar el transporte público. Por ejemplo, sabemos que en Santiago el transporte privado está implícitamente subsidiado, ya que no paga -incluso considerando el impuesto a los combustibles- los daños sociales que genera por congestión y accidentes. En este contexto, y en ausencia de una política de tarificación vial, exigir que el transporte público se autofinancie conduce a una muy mala asignación de recursos.  
Por  otro lado, una evaluación de los costos del actual sistema debe considerar que gracias al Transantiago se formalizaron las relaciones laborales de los choferes, se modernizó la flota de buses y se introdujo tecnología de punta (tarjeta bip, GPS, etc.). Una investigación que he dirigido muestra que de haber realizado estos cambios en el sistema antiguos de micros amarillas, los costos serían aún más altos que los actuales. Pretender tener un sistema con buses nuevos (que contaminan menos), choferes que trabajan jornadas normales (en lugar de 14 a 16 horas diarias) y tecnología de punta, y no introducir subsidios -como lo hacen las ciudades desarrolladas del mundo- fue tal vez el mayor error de diseño en el Transantiago. 

Andrés Gómez-Lobo
Facultad de Economía y Negocios, U. de Chile


Subsidios para el Transantiago II,

03/12/2011
 
Señor director:
Concuerdo plenamente con el editorial del miércoles 30 que plantea la necesidad de revisar los subsidios al Transantiago. Al mismo tiempo, quisiera refutar algunos de los argumentos planteados por el economista Andrés Gómez-Lobo ayer en esta sección.
En primer lugar, el editorial del miércoles en ningún momento sugiere y mucho menos exige autofinanciamiento del transporte público,  sino  que  su espíritu -el cual yo comparto- es cuestionar la solicitud adicional de subsidios sin una justificación socioeconómica de ninguna índole, más allá de las motivaciones políticas. Lo mismo que se criticó al gobierno anterior.              
En segundo lugar, Gómez-Lobo plantea que gracias a Transantiago se formalizaron las relaciones contractuales con los conductores, se renovó parte de la flota y se implementó tecnología (GPS y bip!). Esto no representa, desde el punto de vista socioeconómico, una justificación para el subsidio y todo economista lo sabe.
En tercer lugar, Gómez-Lobo desconoce que hoy ya existe un subsidio cercano al 40% de los costos y que es absolutamente legítimo cuestionarse si dicho subsidio, y los adicionales que se soliciten, tienen o no justificación. 
El déficit del sistema, que genera finalmente el subsidio existente, se debe principalmente a los contratos vigentes y no a las mejoras tecnológicas y laborales que sugiere Gómez-Lobo. El pago a los operadores crece anualmente mientras los pasajeros y los ingresos decrecen. Luego, el sobrecosto producto de los actuales contratos es la principal razón del déficit y respectivo subsidio, y no otra.

Louis de Grange C.
Doctor en Transporte, UDP

Subsidio para el Transantiago III

05/12/2011
 
Señor director:
Contrario a lo planteado en su carta del 3 de diciembre  por Louis de Grange, no creo que el problema financiero del Transantiago se deba a los actuales contratos. La evidencia disponible indica que el sistema actual, dada sus características, no es caro,  los operadores no obtienen utilidades extraordinarias y muchas de ellas no logran cubrir sus costos. Simplemente, en comparación con el sistema antiguo, este es un sistema más oneroso debido al cambio en la relación laboral con los choferes, la renovación completa de la flota y la nueva tecnología. Reducir los costos del sistema mediante una revisión de contratos, como sugiere Louis de Grange, probablemente implique, en el mediano plazo, volver a un sistema de transporte público que opera en la informalidad y con buses viejos y de mala calidad.
De acuerdo a la ley de subsidio, los recursos destinados al Transantiago disminuyen significativamente en el 2012, lo cual implicará alzas adicionales en la tarifa. En el mediano plazo este subsidio no alcanzará a cubrir más de un 15% a un 20% de los costos del sistema. En este contexto, y considerando que en muchos países desarrollado los subsidios al transporte público cubren entre un 50% a 80% de los costos operativos (justificadamente de acuerdo a algunas  investigaciones académicas), me parece razonable considerar mantener los actuales niveles de subsidio.   
  
Andrés Gómez-Lobo
Facultad de Economía y Negocios U. de Chile


Contratos del Transantiago IV

06/12/2011
 
Señor director:
Se equivoca, creo yo, Andrés Gómez-Lobo en su carta de ayer cuando plantea que el actual sistema de transporte de Santiago no es caro y que modificar los contratos actuales implica volver a un sistema de transporte informal. También se equivoca cuando sugiere que debemos entregar subsidios al transporte similares al de países desarrollados, sin ninguna justificación socioeconómica, cuando nuestro ingreso per cápita no llega a la mitad del de varios de los países a los que hace referencia. 
Si bien la tarifa promedio del sistema hoy es comparable con la que existiría si operaran las micros amarillas (considerando que antes se pagaban todos los trasbordos), el costo del Transantiago sí puede ser reducido y con ello las alzas y los subsidios futuros. Para ello es imprescindible modificar los contratos a la brevedad.
A los operadores se les paga sobre la base de una demanda mal calculada el año 2005, y que se supone crece un 1,7% anualmente. Hoy la demanda real del Transantiago es un 25% inferior a la estimada. Es decir, se está pagando por pasajeros que no existen. Esto no implica necesariamente sobre-utilidades, pero sí sobre-costos en muchos servicios de la ciudad. 
Tan evidente y absurdo es el problema de los actuales contratos que cuando empezó a operar la extensión del Metro a Maipú, el Estado de Chile debió compensar a operadores de buses con cientos de millones de pesos por la baja en la demanda que les generó el Metro.

Louis de Grange C.
Doctor en Transporte, UDP


Subsidio para el Transantiago V
07/12/2011

Señor director:
No quiero seguir polemizando con Louis de Grange, sin embargo las justificaciones económicas para un subsidio al transporte público existen y no tienen que ver con razones de equidad o distributivas, sino con la mejora en la asignación de recursos que implica incentivar el transporte público en una ciudad donde otros modos de transporte están implícitamente subsidiados.
En cuanto a los contratos del Transantiago, creo que éstos pueden perfeccionarse para entregar mejores incentivos. Pero soy escéptico de que se puedan lograr ahorros sustanciales de costos por esta vía. Al final, como lo reconoce el propio de Grange, los operadores no tienen ganancias excesivas y si se reducen sus ingresos no podrán recuperar sus inversiones, afectando las perspectivas futuras de renovación de flota y participación en el sistema. Por otro lado, una reducción de servicios sólo deterioraría la calidad del sistema, desincentivando aún más su uso.

Andrés Gómez-Lobo
Facultad de Economía y Negocios, U. de Chile

jueves, 3 de noviembre de 2011

Transantiago: déficit supera US$ 500 millones y piden más fondos para el sistema

Este año, las pérdidas llegarían a US$ 600 millones. Gobierno pidió US$ 90 millones en 2012.

Fuente: Manuel Valencia, La Tercera, 3/11/2011.

El Transantiago sigue arrojando números negativos. En lo que va del año, el sistema de transporte público ya superó los US$ 500 millones en pérdidas y la tendencia podría aumentar, hasta llegar a más de US$ 600 millones en diciembre.
Si bien las pérdidas serían un 8% más bajas que en 2010, las cifras evidencian que el servicio aún no logra estabilizarse financieramente.
Pese a que Transantiago cuenta con un subsidio permanente y otro transitorio -y decreciente- hasta 2014, el gobierno solicitó una inyección adicional de $ 46 mil millones, dentro del proyecto de ley de Presupuesto 2012.
El objetivo es hacer frente a la reducción en 53% del subsidio transitorio, que el próximo año bajará de $ 209 mil millones a $ 97 mil millones.
Con ello, según fuentes del gobierno, se evitará la necesidad de realizar constantes incrementos al valor de la tarifa del Transantiago.
Para el presidente de la Sociedad de Ingenieros en Transportes, Leonardo Basso, esta petición del gobierno muestra que el subsidio transitorio debe ser transformado en un aumento permanente del Estado para financiar el sistema.
"En las 20 principales ciudades de Estados Unidos el fisco aporta el 70% de los recursos, y acá es apenas el 35%. Este aporte debe ser mayor, porque la demanda para los buses se reducirá con el crecimiento económico y el aumento de los autos. Este fenómeno se ha dado por los últimos 20 años y se profundizó con el Transantiago, que disparó la compra de autos usados", explica.
El experto de la U. de Chile agrega que en la encuesta origen destino de 1991, el 70% de los viajes se realizaba en transporte público, y ese porcentaje bajó a un 50% en los últimos años. "Se requiere mejorar el transporte público y desincentivar el uso del transporte privado".
Con él coincide el doctor en transportes de la UDP, Louis de Grange. Según estima, de los cinco millones de viajes que se realizaban en 2007 a bordo del transporte público, se pasó a cuatro millones este año. "Los ingresos del sistema no tienen cómo aumentar, porque la demanda está bajando. Por eso se debe incentivar un transporte público de calidad y, a la vez, detener el alza de tarifas".
Al respecto, fuentes de la coordinación de Transantiago señalan que la renegociación de contratos que actualmente realiza el gobierno apunta a corregir el déficit.
Según afirman, con la nueva estructura que generen los nuevos contratos con los operadores, se podrán sincerar los costos del Transantiago. "Eso, junto con los antecedentes que tenemos de los subsidios del Estado en otros países , se pueden buscar formas de proteger al transporte público", dijo.